Ausencias

ausencia

Nada devasta más que las ausencias. Aunque sepamos que quienes amamos están en algún lugar, que de un momento a otro volverán, las ausencias duelen, hacen mella en el alma. Y duelen porque no estamos acostumbrados al desapego, porque lo que vivimos con ellas es algo especial, enriquecedor y quisiéramos seguir experimentándolo a diario. No nos basta la cercanía de un instante, ni de una tarde, ni de un día, ni de un año. Los queremos con nosotros siempre. Pero siempre es mucho tiempo para la felicidad y el tiempo vuela y se escapa cada vez que nos acercamos a ella.

Pero tampoco queremos la presencia distante. La presencia física nunca es suficiente. Si no está la mirada, la sonrisa, la complicidad, entonces la ausencia sigue ahí, ahondando el dolor, conspirando contra lo mejor del amor. Entonces no vale, no existe, no es sino otro tipo de ausencia que, la mayoría de las veces, duele aún más.

Caras

Despierto como madre y tan sólo segundos más tarde me vuelvo bruja- esto es una repetición semi innecesaria, todos sabemos que es casi lo mismo- hasta las 7:30 am, hora en que soy peatona que circula por la vida intentando llegar a tiempo a un lugar que, a pesar de ser constante y tradicional, varía todos los días ( a veces incluso se traslada todo el edificio un par de cuadras y si no me doy cuenta saludo y beso a desconocidos que me miran atónitos). Luego se inicia mi jornada de periodista que va de 13:30 a 13:00. Entonces me descubro humana y almuerzo.

Cerca de las 13:30 ya me he puesto el traje de profesora que permanecerá conmigo hasta más allá de las 16:00. Pasado ese período el ciclo se repite: sufrida peatona, bruja, madre, madre-bruja, Bruja-Madre, para terminar el día como productora musical, compositora o escritora según sea el caso.

Por fortuna hay facetas que están de vacaciones. Las 24 horas del día lo agradecen.

Los fines de semana es probable que adquiera la personalidad de vagabunda o alcohólica temporal, todo dependerá de mi estado anímico-lúdico.

Cada día nace una nueva cara ¿Cuál de ellas volará primero?