Ausencias

ausencia

Nada devasta más que las ausencias. Aunque sepamos que quienes amamos están en algún lugar, que de un momento a otro volverán, las ausencias duelen, hacen mella en el alma. Y duelen porque no estamos acostumbrados al desapego, porque lo que vivimos con ellas es algo especial, enriquecedor y quisiéramos seguir experimentándolo a diario. No nos basta la cercanía de un instante, ni de una tarde, ni de un día, ni de un año. Los queremos con nosotros siempre. Pero siempre es mucho tiempo para la felicidad y el tiempo vuela y se escapa cada vez que nos acercamos a ella.

Pero tampoco queremos la presencia distante. La presencia física nunca es suficiente. Si no está la mirada, la sonrisa, la complicidad, entonces la ausencia sigue ahí, ahondando el dolor, conspirando contra lo mejor del amor. Entonces no vale, no existe, no es sino otro tipo de ausencia que, la mayoría de las veces, duele aún más.

2 pensamientos en “Ausencias

  1. Y no hay peor ausencia que la que es eterna, esa de la que no hay retorno, que se mantiene solamente de recuerdos, de chispazos, de un permanente extrañar, que duele tanto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s