La invasión de los artistas…

Cantante de Micro

Cantante de micro (Foto-Canal 13)

Una de las cosas que amo en la vida es el arte, especialmente la música. Sin duda, es el mejor  canal de comunicación con el espíritu – individual y colectivo- y , como lo he comentado en otras oportunidades, desconfío de quienes no son aficionados a ella. Sin embargo, descubrí que para todo hay excepciones.

Cuando el Transantiago se puso en funcionamiento, las autoridades dijeron que no se admitirían cantantes en los buses y aunque me dio algo de pena porque la mayoría de ellos es gente que no tiene otra forma de ganarse la vida, no dejó de ser agradable pensar que podría escuchar MI música o leer sin interrupciones. 

La regla duró poco y a estas alturas me toca asistir al asesinato diario del arte en la micro. Y si bien debo reconocer que hay algunos buenos, (hace unos meses, vi subir a una niñita con un acordeón que manejaba en forma magistral. Al final no era tan niñita y estudiaba música en el Conservatorio. Fue un agrado) la mayoría de las veces son unos bodrios gritones que invaden el espacio sin permiso. Sí, porque si uno va a un espectáculo, gratis o pagado, lo hace por voluntad propia pero arriba del bus, yo al menos me siento violentada por los aullidos que no he pedido.

Es probable que me esté poniendo vieja (¿y Bosnia?) y por eso la tolerancia disminuye. También sé que el umbral (de tolerancia) varía dependiendo del día que uno haya tenido.  Aunque esto último también es relativo y no corre cuando TODOS los días suben dos tipos rapeando lo mismo, a la misma hora, en la misma micro. Es un rap social, que no está malo para una vez, pero para escucharlo todos los días…no, por favor.  Lo que no entiendo es por qué esos textos- rap no se los cantan a quienes van dirigidos, a los millonarios, poderosos, políticos, dirigentes, etc y los entregan a los que no tenemos nada que hacer con el cuento, salvo deprimirnos. ( Hay una parte que dice “pa los que andan en micro, no en Mercedes“, todo lo demás es crítica). ¿Leer? Impensable.  Un agote.

El otro día fui a Irarrázaval y, cuando venía de vuelta a La Reina, se subió el ser más insólito que he visto. Era un viejito con dos botellas de plástico en la mano. Con una golpeaba el bolsillo llevando el ritmo y la otra le servía de micrófono. Por supuesto, su repertorio consistía en música de la Nueva Ola y se convertía en autor, modificando los versos del “Mundial del 62”. Bailaba twist, le tiraba pachotadas a los pasajeros y a pesar de que tenía mucho ritmo y algo de gracia, no logró ni una sonrisa. Tremendo.

¿Soy poco solidaria? En este caso, tal vez. El tema es que, si pudiera, pediría que no se permitiera la subida de esperpentos a la micro. Y no pido un ‘casting’, pero al menos que sólo suban los que le ponen empeño. Definitivamente, otra cosa es con guitarra.

7 pensamientos en “La invasión de los artistas…

  1. Cuando salió el Transantiago se suponia que solo un grupo de “artistas acreditados” podria subirse a cantar, lo cual por supuesto levantó polvo porque quien iba a definir los que eran buenos, que pasa con los otros, etc. etc..
    Yo ahora ando re poco en micro, pero he visto a los famosos raperos y tambien a uno que se cree Axl Rose…

  2. Mmmmm no creo ser vieja maniática por sentirme violentada por todo lo que no he pedido ver, escuchar y sobre todo por lo que no busco comprar.

    Pero actualmente el mundo esta agresivo. Antes si uno necesitaba un préstamo, uno iba al banco y lo solicitaba… hoy en día a cada te llegan cartas diciendote que tienen el crédito preaprobado…

    Te llaman a las hora más insolitas para ofrecerte lo mas desquiciados servicios en las compañías telefónicas, esos que nadie entiende, porque lo uníco que sale mas barato es cierto tipo de llamadas y a determinada hora… como si uno andubiera agendando las mismas…

    Y lo peor, que a la entrada del supermercado me aborden las tipas del parque del recuerdo… too munch.

    Prefiero ser yo la activa y no perder mi capacidad de elección… igual que tu🙂

  3. y ni hablar de los vendedores ambulantes, que también estarían prohibidos. todos tiene derecho a generar sus ingresos, pero yo tengo derecho a viajar tranquilo y con seguridad. no quiero más vendedores ni “artistas” en las micros. eso sería.

  4. Habrá que considerar la participación de los espontáneos, todo por el mismo boleto, con las excepciones que son las más.

    Que tengas una semana tranquila, con mejor música y canto alegre.

  5. Hola Mary:

    Es la eterna lucha entre nuestra paciencia porque “pobre gente” y nuestra comprensible intolerancia.
    En el caso que explicas, el “artista” por supuesto que no puede ir a cantar a un Mercedes…ni siquiera a una citroneta.
    Entonces que aguanten los de la micro.

    Un beso.

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