La noche

La noche- que por siglos ha sido vinculada con la  magia, la  desesperación y la bohemia,  aquella  que lleva a compartir pensamientos profundos y tragos  interminables (no confundir con “¿quién lo dice? ¡la noshe!”)- nos acecha toda la vida y nos alcanza de vez en cuando.

Ayer me alcanzó la noche, con una luna inmensa corrió con maestría a atraparme en el momento exacto en que la vislumbré frente a mi ventana. Y si por estos días me duele el alma, la “loca de la casa” dio rienda suelta a su insensatez avalada por la luna. Y me dolió la traición y la estrechez de mente y la siutiquería y la pobreza. Entonces me dolió la vida y tuve que empezar a rezar como cuando era niña para pensar en lo bueno que me queda, que al final es lo único que importa y que justifica todo: mis hijos.

Por suerte espero el día para el 2010.

4 pensamientos en “La noche

  1. La noche ha sido hecha para los solitarios, aquellos que conservan durante toda la vida un espacio importante de su corazón reservado para el más profundo de los ejercicios posibles del ser humano: la reflexión. Son ellos los llamados a descubrir nuevas verdades, nuevos caminos, nuevas luces. Se diría que es curioso y hasta contradictorio el hecho que, para señalar nuevos rumbos que servirán a muchos otros, éstos, los lobos esteparios, bien lo sean por falta de compañía, bien por naturaleza, deban llevar el peso de la soledad en su equipaje de vida. Pero, como ya han dicho tantos sabios, los de academia y los de la vida misma, no existe ninguna persona sin alguna misión; y ninguna misión es gratuita. Todo tiene un costo, bien se trate de pagar pasaje para uno solo, bien de ser la fruta única del árbol, esa que es despreciada por su rara conformación. Por eso, ayer y hoy, los locos, de mente, de sueños, de espíritu, son definitivamente indispensables. En tanta cantidad como el universo se sirva hacérnoslos llegar.

  2. la noche, con desesperanza y todo, con todo y locura, siempre, pero siempre, termina .. y viene la aurora a refrescar las buenas almas, como la tuya ….

    te dejo un abrazo bello.

  3. Ptas, Mary… yo sé lo que se siente.

    Y como sé lo que se siente, ni un discurso weón de nada… y sólo te diré que aunque nunca nos hemos visto (circunstancia remediable, por supuesto), pensaré en ti mañana en la noche, para que te sientas mejor.

    Un abrazo chiquitito, el grandote, después del 1ero.

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