Desconfianza

 

8:00 am y un treintena de personas espera que pase alguna micro. Un auto negro se detiene. Su conductora ofrece llevar a tres personas mientras come marshmellows con una ansiedad loca.

Poco acostumbrada a la solidaridad transantiaguina, no puedo evitar pensar en el único cuento que me gusta de Fuguet- de su libro Mala Onda- donde un par de adolescentes comienza a vivir una extraña y terrorífica experiencia con un auto negro.

Al menos los pasajeros no son jóvenes y la conductora no calza con el perfil diabólico. Aunque…nunca se sabe.

 

19 pensamientos en “Desconfianza

  1. ¡Cierto! Nunca se sabe… y ahora con lo acostumbradas que estamos a la desconfianza… mmh… automáticamente lo pensaríamos más de dos veces.

    ¿Recibiste bien los archivos? ¡Espero que sí!

    ¡Un beso!

  2. Volví (tremenda custión). Está tan extraña la gente en shilito hoy en día que cuesta creer en la buena voluntad, aunque parece que siempre alguna excepción confirma la regla.

    Saludos sangrientos

    Blood
    PS: ¿cómo has estado?

  3. Uno se pasa “ene” rollos con una situación así … estamos tan poco acostumbrados a los gestos de buena onda…

    Cariños Mary

  4. Depende, si me dejan en la puerta de la casa…igual me animo🙂

    Saludos cordiales
    espero esten bien
    y pronto estes nuevamente conectada

    Karlo

  5. Desconfiar, es lamentablemente como la primera y más lógica reacción… En lo personal, varias veces he querido hablarles a personas que están esperando en los paraderos y decirles: “Llego hasta tal parte: ¿A quién le sirve?”, pero quedo en eso, porque como conductor también a uno le baja la desconfianza… para variar.

  6. Yo tampoco me subo… O sea, perdón, ¿una loca en un auto negro, comiendo marshmallows como con neura?
    No way!
    Qué de prejuicios se nos ponen en marcha, no?

  7. ¿Y qué pasó Mary? ¿Alguién subió?

    Mira que alguna vez, recién perdido el autobús (aquí se dice así en vez de “micro”), he fantaseado con que algún coche parara y me acercara…. pero glupsss! van y así y te “invitan”.
    En mi barrio -de mis padres, creo que diría que sí-, fuera, en el centro…. vaya! creo que también desconfío. Es una lástima. Al ser chica la conductora, todavía me he quedado pensando qué onda me daría, pero si lo imagino conductOr, ni flowers con las cosas que se oyen….. y lo confiá que fui siempre….

    BeSoTe!!

  8. Pero yyyy?? te subiste???
    jajajaja
    Yo me subo igual… siempre me subo…
    Mmm… nunca me ha salido el fresco… que mala suerte !!!!

    jajajaja
    Abrazototes

  9. la unica vez que me subi a un auto de un desconocido con aspecto de ansioso y loco fue en un taxi, dude pero luego pense que nunca tanto… pero en los menos de 60 segundos que tardamos entre Lota y Bilbao (bajando por Holanda) me canto, me ofrecio coca yme pregunto como me llamaba…. todo un dia de semana a las 13.30. Le di las gracias me baje como pude en la farmacia de la esquina y, desde entonces, nunca jamas never me subo en un auto que no me tinque a la primera.
    La vida terrenal es una sola y pucha que hay que cuidarla! un abrazo, L.

  10. Es verdad, inmediatamente entramos a desconfiar de esas ofertas tan generosas, el lado negativo suele ponerse en marcha y decirnos que respondamos “NO” a la invitación. Y es una lástima, porque habla mal de nosotros como sociedad.

    Saludos.

  11. Hola MARY, que linda tu nueva casa, ¿experta en el WordPress? felicitaciones, a mi me absorvió el word, pero ya se me ocurrirá algo pa’publicar, un abrazo cariñoso, y…¿te subiste?

    Saludos super cordiales.
    hernán

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