Mis amig@s
Ad portas de mi próximo cumpleaños, pienso en mis amig@s y sin mediar mucho análisis, concluyo que tengo suerte. Tengo amig@s para toda ocasión y la mayoría son multi-ocasión, aparte de ser amigos para siempre. Por eso doy gracias.
- Tengo una amiga-hermana, desde que ambas teníamos seis años, con la que peleamos cada cierto tiempo, para volver a ser las mismas de siempre a los pocos días.
- Tengo una amiga-hermana desde hace cuatro años, con la que todavía no peleamos porque me tiene paciencia y tiene unas orejas grandes para escucharme mejor. Mis orejas también están creciendo.
- Tengo un amigo que me ayuda cuando estoy en problemas y me cuenta los suyos que, al igual que los míos, se repiten en forma intermitente. Tiene bruja celosa, eso lo aleja y resulta una pena. Leer el resto de esta entrada »
Palabras incoherentes
Lewis Carroll y la familia Liddel
#Palabrasincoherentes fue el hastag que me llevó a revistar lo publicado por varios tuiteros en el día de ayer. No había mucha genialidad en sus textos- es poco frecuente, en realidad- pero rescaté las palabras de @mr_basstian -cuyo perfil me hizo un click: “Retirado de pedagogía en música, poeta iletrado, ingeniero sin ingenio, analista sentimentalista, entre otras mentiras”- porque me recordaron las galimatías de Lewis Carroll y eso fue suficiente para seguirlo. Pero no fue él, fueron las palabras que me condujeron a Carroll nuevamente y ni siquiera fue Carroll, sino el recuerdo de Carroll en tardes universitarias de alta ensoñación. Leer el resto de esta entrada »
LLamado
A ratos lo escucho: en las conversaciones con mis hijos, en ciertas palabras que se cuelan en mis escritos diarios, en la música de mi hijo menor y en las imágenes de la red. Algo está pasando- por fortuna-, algo que se asemeja a un llamado. No siempre lo escucho, pero estoy tomando consciencia. Comienzan a llover ideas y pretendo salir sin paraguas y dejar que me empapen hasta quedar incólume y volverme una de ellas.
Dando vueltas
Otra vez por aquí, motivada por la lectura del blog de la PAZ, retomando la nostalgia de la época en que todos escribíamos a diario. Hace mucho de eso.
Siempre quise dedicarme a las letras. Tengo un par de libros publicados y cientos de artículos dando vueltas por ahí, pero éstos últimos son una presión diaria, una obligación laboral que, sólo a ratos, me provoca cierto placer.
Recuerdo los primeros pasos, aquellos infaltables diarios de vid,a en la historia de una pre-adolescente. Luego vinieron las colaboraciones y más tarde la profesión. ¿Por qué necesitamos escribir? Hay miles de razones, pero ninguna explica en su totalidad lo que se siente cuando una imagen se vuelve palabra y ella a su vez se traduce en imagen para los otros.
No sé qué tan buena puedo ser, no sé si calzo siquiera con el concepto de escritora y, la verdad, poco me importa. El ego ya va en pleno descenso, sólo prevalece la necesidad y esa surge de vez en cuando, en la medida que me permito un minuto para retratar la vida.
Los miedos
Mañana se acaba el mundo – o más rato, dicen- y todos nos reímos de la historia, pero nadie asume sus propios miedos. ¿Y si fuera cierto? ¿Cuáles serían tus últimas acciones si mañana se acabara el mundo?
Aunque dé miedo, hay que pensarlo. Total, se nos puede acabar cualquier día a nivel personal. La muerte siempre está rondando y no se cansa hasta que nos encuentra. Sabemos que triunfa siempre, aunque la esquivemos y tengamos la vana esperanza de que, en un futuro cercano, encontraremos la inmortalidad. Se nos olvida que somos inmortales- bueno, eso quiero creer- y que el cuerpo es lo que nos jode para avanzar en el aprendizaje. Ahora, si soy sincera, no estoy segura de querer ser tan sabia a corto plazo, si bien quisiera estar preparada por si la fucking death me pilla por ahi :S





